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La industria
suele inscribirse en el sector secundario, dentro de la tradicional división económica. Pero las actividades industriales abarcan también al primario (agricultura, ganadería, pesca, aprovechamiento forestal, minería) y cada vez más al terciario o de los servicios (comercio, transporte, información y comunicación, turismo, hostelería, ocio, reparación y mantenimiento, educación, salud y bienestar social, administración, seguridad y defensa).
La industria tradicional manufacturera transforma las materias primas procedentes del sector primario en bienes de consumo o en otros que, a su vez, otras industrias convierten en productos, componentes, etc.
Otra división tradicional distingue entre industria pesada y ligera.
La pesada requiere fuertes inversiones y compleja organización, su mercado es amplio y su facturación es elevada. A ella se adscriben refinería, metalurgia, automoción y fabricación de maquinaria pesada, cemento, empaquetado y generación de energía.
La industria ligera se caracteriza por productos menos duraderos, una menor inversión necesaria y efectivos laborales que, a veces, no requieren tanta formación como en la industria pesada (textil, alimentaría, plásticos) y en otras mucho más (electrónica, informática, instrumentación de precisión).
Aunque la industria, especialmente la pesada y aquella en que los costes laborales son un factor primordial, se vaya trasladando paulatinamente fuera de los países más desarrollados, los consumidores finales y los responsables del desarrollo de la mayoría de productos industriales sigue estando en nuestro entorno.
Es pensando, precisamente, en los conocimientos requeridos por los participantes de las más diversas actividades industriales que Reed Business Information lleva casi 20 años publicando su revista Equipos Productos Industriales (EPI), que recoge las últimas novedades en el ámbito industrial, con el ánimo de que sus lectores
estén al corriente de lo más reciente, en esta auténtica revolución desatada por la introducción creciente de la informática y las comunicaciones, en una industria cada vez más llena de automatismos. Esta evolución, sobre todo en el tema de las nuevas tecnologías, también ha llegado al sector editorial por lo que, además de la habitual publicación en papel, EPI se ofrece ahora también en formato electrónico.
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